La tecnología es la “gran aliada de los colegios” en la crisis del coronavirus

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Con el repentino cierre de los colegios, primero en el País Vasco y Madrid, el pasado 11 de marzo, y después en toda España, en pleno estado de alerta desde el día 14, profesores, alumnos y, por ende, sus familias, han tenido que adaptarse a marchas forzadas a una nueva forma de enseñar y absorber conocimientos en la que se elimina la distancia física, tan importante en la parte emocional del aprendizaje, y en la que lo digital es la única vía de conexión entre docentes y niños. 

El equipo directivo del Colegio Laura García Noblejas, de carácter público y ubicado en el municipio de Villaviciosa de Odón, ha compartido su experiencia con ComputerWorld. El centro, explica Ángel Diego, director del colegio, ya llevaba un par de años trabajando en un proyecto para integrar las nuevas tecnologías en el aula, que ha comenzado este año en el curso de primero de educación infantil. Se trata de un proyecto “reflexionado, debatido y acordado por el claustro de maestros que implica preparar al alumnado en una situación de ventaja ante la revolución tecnológica y social presente en el siglo XXI”. Una iniciativa que ve la tecnología “como un complemento de otras metodologías educativas más tradicionales, pero en ningún caso como un sustituto”, matiza el director. 

El proyecto implica el uso de tabletas como herramienta básica de aprendizaje, búsqueda de información, investigación y comunicación, sin excluir, por tanto, otras metodologías ni obligar a un trabajo único con el iPad: “El objetivo es aunar lo mejor de cada una con equilibrio y que la tecnología sea una motivación en el proceso educativo”, según Diego.

En este escenario, y a pesar de tener ya definida una estrategia de modernización tecnológica, lo cierto es que el ‘telecole’ ha pillado al centro por sorpresa, igual que ha ocurrido en todos los colegios españoles, cada uno más o menos avanzado en la transformación digital. Toda la comunidad educativa, afirma el portavoz, se ha tenido que adaptar de una manera ágil a la nueva situación.

Una de las preocupaciones del centro era cómo las familias más desfavorecidas, que tienen dificultades de acceso a las tecnologías, podrían adaptarse. “También debemos tener en cuenta a los alumnos que presentan necesidades educativas especiales y aquellos que tienen, por diversidad cultural y socioeconómica, dificultad con el idioma castellano y el inglés al tratarse de un colegio bilingüe”, añade Álvaro Belmonte, responsable de tecnología del Colegio Laura García Noblejas.

Desde el centro, asegura, son especialmente sensibles a esta situación. “Tratamos de dar una respuesta lo más individualizada posible, la tecnología en este caso es una gran aliada ya que permite adaptarse al máximo a las características individuales de cada alumno/a, pero es un gran reto para el maestro/a ya que exige un alto nivel de esfuerzo”, subraya.

Adaptación pedagógica 

Esta nueva situación ha provocado, explica el director de tecnología del colegio, que todos los profesores, independientemente de su formación tecnológica, hayan debido adaptar su pedagogía a los nuevos medios. “Todos lo están haciendo de modo altamente satisfactorio, el escollo principal es la adaptación de los contenidos previstos en esta semanas a una metodología completamente online, esto se desglosa en una reconversión de contenidos y actividades adaptadas al trabajo telemático, teniendo en cuenta una adecuada temporalización; otro asunto es la evaluación, sin mencionar la adaptación a la diversidad en el aula, todo esto supone un gran reto organizativo y solicita un considerable volumen de trabajo para el claustro de profesores”, añade.

Desde la perspectiva puramente tecnológica, la nueva situación ha exigido a los docentes una rápida adaptación a herramientas de trabajo que, reconoce el responsable de tecnología, “no eran usuales en nuestra tarea cotidiana; debemos congratularnos por la gran capacidad de adaptación del profesorado a esta nueva vía”. 

Por ello, añade, los profesores han tenido, “más que nunca, que aprender a trabajar de forma cooperativa compartiendo conocimientos sobre el uso de herramientas, impresiones, dudas, recursos, etc. que está enriqueciendo todo nuestro quehacer diario, todos estamos aprendiendo de todos”.

Herramientas utilizadas

A medida que van surgiendo nuevas necesidades, explica el responsable de TI, el colegio está buscando otras herramientas que puedan ayudar en esta nueva forma de enseñar. “Estamos incorporando apps que permitan el tratamiento de vídeos, como IMovie, el tratamiento de archivos pesados, como Mega, Wetransfer o Google Drive, que posibiliten explicaciones más precisas, como Explain Everything… Y a parte de Padlet, una herramienta que contribuye a construir un espacio colaborativo digital (una especie de pizarra con tableros), algunos profesores también utilizan la herramienta gratuita de Google (Classroom) para gestionar las clases en el ámbito educativo.

Además, indica el portavoz, “también se está utilizando la plataforma de Educamadrid Mediateca que permite subir vídeos pesados, fotografías y mucho más en un entorno seguro y que proporciona una vía fácil de acceso a las familias a dicha información”.

El claustro, añade, realiza aportaciones en un chat donde se comparten páginas con “recursos innumerables” como Educación 3.0, Educa2, Vedoque, aula PT, Orientación Andújar, Páginas de Editoriales (“las cuales se están comportando de manera ejemplar”), películas para ver en Netflix y trabajarlas, plataformas como la de Planeta (“que acaba de abrir de forma gratuita para los últimos cursos de Primaria”) y un sinfín de ellas.

¿Un punto de inflexión para la enseñanza?

Preguntados por si esta situación fomentará el uso de las nuevas tecnologías y los proyectos de educación a distancia en la escuela pública en un futuro próximo, los responsables del Laura García Noblejas son meridianamente claros: “El recurso más importante siempre será el profesor. El centro apuesta por la tecnología como una herramienta cuyo uso debe normalizarse en el aula para aprender, investigar, motivar, compartir, ampliar y reforzar contenidos, procedimientos y actitudes, trabajar un mismo contenido desde múltiples perspectivas, de adaptación a diversas necesidades y ritmos… Ello no significa que pretendamos una metodología única y excluyente sino enriquecedora y conciliadora, que integre tanto nuevas vías como las convencionales que han demostrado su efectividad a lo largo de los años”. 

Por todo ello, concluyen, es una tarea de cada centro buscar una posición conciliadora donde se encuentren todas las posturas y metodologías para caminar hacia un objetivo común: “El desarrollo integral del alumno y, sobre todo, sobre todo, que sea feliz aprendiendo”.

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