Aunque a simple vista parezcan iguales, los tres nuevos modelos de iPhone tienen importantes diferencias estéticas entre sí. Sin embargo, hay una en particular que, salvo comparación directa, podría pasar desapercibida ante los ojos del público: los marcos que flanquean la pantalla.

La diferencia es mínima, pero apreciable:

¿A qué se debe esta desigualdad? A la tecnología de pantalla. El iPhone XS utiliza una pantalla OLED (flexible y más compacta), mientras que el iPhone XR opta por un panel IPS LCD (no flexible).

Durante la presentación del iPhone X —también con tecnología OLED—, el fabricante dejó entrever cómo aprovechan la flexibilidad de estas pantallas para “doblarla” y ocultar la circuitería del panel bajo la propia pantalla. De esta forma, Apple puede reducir aún más los marcos que bordean la pantalla.

Con las pantallas LCD, al no ser flexibles, el fabricante no puede aplicar el mismo proceso. La única solución posible pasa por incrementar el marco que flanquea la pantalla (y ocultar bajo este la circuitería).

Esta complicación también ha afectado a muchos fabricantes de teléfonos Android durante los últimos meses. Las “barbillas” han emergido como un elemento común en productos de Huawei, LG y muchos otros fabricantes. Y la razón es exactamente la misma: utilizar pantallas de tecnología no flexible o, en su defecto, no trabajar el OLED de la misma forma que lo hace Apple.