Viernes, Octubre 23, 2020
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Cómo crear una consola de videojuegos con Raspberry

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No es la primera vez que hablo de Raspberry Pi y seguramente no será la última, pues este ordenador de placa reducida de menos de 40€ (precio de la versión más reciente, la 3 Modelo B+) sirve para crear cualquier tipo de artilugio, desde un centro multimedia a un robot, pasando por un servidor web casero o una consola de videojuegos.

Raspberry Pi no es el único en su especie, pero sí es el más popular, y cada nueva versión logra integrar en una placa base la mayoría de componentes, a excepción obviamente de los periféricos. Además, se le pueden instalar distintos sistemas operativos, según nuestro propósito.

Por otra parte, su reducido tamaño permite guardarlo incluso en una caja de zapatos, sobrándonos espacio para más componentes.

En este artículo vamos a repasar los componentes y pasos necesarios para montar nuestra propia consola de videojuegos, un emulador de emuladores para disfrutar de juegos de Game Boy, Super Nintendo, Master System e incluso PlayStation en un dispositivo que cabe en tu mano.

Material necesario

El principal escollo al empezar a trabajar con Raspberry Pi es saber qué componentes necesitamos, y es que no se trata de un dispositivo ya montado, como un portátil, un PC de sobremesa, un Chromecast o un Apple TV.

Raspberry Pi es una placa base, y a ésta hay que conectar el resto de elementos para considerarlo un ordenador completo.

Buscando por ahí encontraremos tiendas donde podemos adquirir solamente la placa y paquetes que incluyen, además de la placa, la carcasa que la cubra (opcional pero recomendable), el adaptador de corriente con un cable USB compatible (imprescindible si queremos que funcione, ya que no integra alimentación de corriente), cable HDMI (para conectar al televisor y usarlo de pantalla) y, opcionalmente, un disipador de calor (por si se calienta en exceso).

Otro elemento imprescindible es una tarjeta microSD compatible, ya que Raspberry Pi no trae unidad de almacenamiento por defecto y funciona a partir de una tarjeta microSD que deberemos formatear para la ocasión.

Raspberry Pi 3 Modelo B+, la versión más reciente al escribir este artículo, ya integra conexión Bluetooth 4.2 y WiFi de doble banda a 2,4/5 Ghz. Hay un modelo también reciente más barato, el Zero, pero sus prestaciones son algo más reducidas.

Como dispositivos de entrada, el modelo en cuestión de Raspberry Pi cuenta con cuatro entradas USB, de manera que es posible conectar teclado y ratón (el primero imprescindible) y para nuestro propósito, un mando o controlador USB.

Buscando en tiendas online encontraremos mandos que imitan los de NES y SNES, y que además de funcionar en Raspberry también sirven para cualquier PC o Mac.

En resumen, esta es la lista de la compra que necesitamos a nivel de hardware:

Raspberry Pi (el modelo más reciente es 3 Modelo B+)
Adaptador de corriente (de 5V y entre 2,5 y 3A)
Carcasa compatible (opcional pero recomendable para proteger la placa)
Cable HDMI/HDMI (para conectar al televisor y usarlo de pantalla)
Disipador de calor (opcional, siempre estamos a tiempo de comprarlo)
Teclado y ratón (cualquiera tipo USB nos valdrá)
Tarjeta microSD (cuanta más capacidad, mejor)

Adicionalmente, se pueden comprar otros componentes, como cámara web, disipadores y otros modelos de cajas, cables y alimentadores de corriente.

¿Dónde encontraremos todos estos componentes? La propia página oficial de Raspberry Pi nos muestra sus productos oficiales y, si queremos comprarlos, nos recomienda tiendas de acuerdo al país que seleccionemos de la lista. Si no aparece, podemos marcar Rest of the world.

En cuanto al montaje de Raspberry Pi, curiosamente es la parte más sencilla, ya que la complicación viene sobre todo en el aspecto del software.

Las entradas, cableado y elementos están perfectamente señalizados como para no cometer ningún error. La clave está en ser pacientes y no emplear la fuerza bruta. Si algo no encaja, ése no es su lugar.

Una vez hemos pasado por caja, hemos recibido los componentes y hemos montado nuestra Raspberry Pi, para convertirla en una consola de videojuegos deberemos acudir al software, que es la parte complicada.

Instalación del software

La complejidad de instalar el software de Raspberry Pi viene en que nos devuelve a tiempos pretéritos en que para arrancar el sistema operativo debíamos introducir previamente un disco de arranque.

En el caso de Raspberry Pi, necesitamos un PC o Mac para instalar el sistema operativo en la tarjeta microSD.

El método oficial consiste en formatear la tarjeta con un software como SD Formatter, disponible para Windows y Mac. Así nos aseguramos de que en la tarjeta no hay nada.

Segundo paso, instalamos NOOBS simplemente copiando y pegando el contenido del ZIP descargado a la tarjeta microSD.

Una vez tenemos la tarjeta microSD con NOOBS, la introducimos en Raspberry Pi, que conectaremos a la corriente para encenderla (ten en cuenta que al conectar la placa base al alimentador ya se enciende, no tiene botón de encendido y apagado).

NOOBS se cargará en pantalla y nos dirá qué sistema operativo queremos cargar, de la lista oficial. Raspbian es la primera opción, el sistema operativo oficial de Raspberry.

Si nuestro objetivo es convertir Raspberry en consola de videojuegos, nos será más útil acudir a otros dos sistemas disponibles en NOOBS: Recalbox o Lakka.

Ambos son muy buenos, ofrecen un entorno muy simple y son compatibles con la mayoría de consolas clásicas, pudiendo emular NES, SuperNES, master System, PlayStation, Game Boy (y todas sus versiones), Atari, Virtual Boy, NeoGeo…

Un tercer sistema operativo especializado en videojuegos y emuladores es RetroPie. La manera más sencilla de instalarlo es a través de Raspbian. Es decir, en NOOBS elegimos Raspbian, que se descargará e instalará, y una vez instalado Raspbian, seguimos unas sencillas instrucciones para instalar RetroPie como una app más.

Consideraciones finales

Una de las muchas ventajas de Raspberry Pi, además de su precio económico, es que nos permite trastear, tanto con el hardware como con el software.

Es decir, si los componentes que instalamos no nos gustan podemos adquirir otros más potentes, y en el caso del software, si el sistema operativo instalado no nos gusta podemos probar otros.

Con Raspberry Pi montado y el software instalado, ya tendremos nuestra consola de videojuegos lista para jugar a cualquier título. Sólo nos faltarán las ROMs, que encontraremos si buscamos por ahí.

 

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