OnePlus 6: análisis, características y opinión

 

Cristal y notch para dar la bienvenida a 2018

OnePlus siempre ha ido un poco a remolque de las tendencias de cada curso donde ha lanzado nuevos teléfonos, algo que fue particularmente cierto en 2017, cuando lanzó el OnePlus 5 con doble cámara tras la explosión producida por el LG G5, el Huawei P9 y el iPhone 7 Plus el año anterior. A partir de ahí, llegó el 5T “sin marcos”, tras la fiebre iniciada por Xiaomi y continuada magistralmente por LG y Samsung en el G6 y el Galaxy S8.

Para 2018, tocaba abrazar características estrella del nuevo curso, el cristal, los bordes cromados y el notch o muesca en la parte superior de la pantalla. No es la mejor solución, pero dado el poco marco inferior del terminal, se puede decir que es de las mejores implementaciones de esta tendencia que he visto.

Y partiendo de que lo que el OnePlus 6 ofrece en cuerpo no es nada nuevo respecto al resto, se siente excepcional en mano. Como propietario de un iPhone 8 Plus, con cristal, el aprovechamiento que la compañía hace del frontal para integrar una pantalla de 6,28″ me parece muy bueno, muy lejos de la propuesta de Apple y a la altura de los mejores en Android. Agradecería un modelo inferior, pues creo que el tamaño ideal es el que encontramos entre el Galaxy S9 pequeño, el Huawei P20 a secas y el iPhone X, pero es cuestión de gustos.

Los bordes cromados aportan un plus importante al tacto sobre el aluminio de otras generaciones, y habrá que ver cómo llevan el paso del tiempo. Durante la semana que he tenido el OnePlus 6, su estado es muy bueno, pese a haber ido en bolsillos mucho tiempo. Las curvas de la parte trasera ayudan al agarre, como ocurre desde que el Samsung Galaxy Note 5 lo pusiera de moda, también en cristal. La botonera se siente sólida y de calidad, y hay que reseñar que el famoso deslizador de notificaciones ha cambiado de funciones y de lugar, pasando a la parte derecha, por encima del botón de encendido. Personalmente, prefiero las nuevas (silencio, vibración y sonido de timbre), y poder hacer todo ello sin encender la pantalla resulta muy cómodo.

La parte inferior sigue igual, algo que para muchos es motivo de celebración, pues significa que el puerto jack sigue presente, cuando muchos otros rivales se han desecho de él. En la parte trasera, las cámaras, que sobresalen del cuerpo, también se unen a la moda de la disposición vertical, en este caso alienadas al centro, como la compañía mantuvo en sus terminales hasta el OnePlus 5.

La novedad es que el lector de huellas, que se encuentra por debajo de las ópticas, ha cambiado de forma y, aunque el nivel de la lectura y velocidad sigue siendo igual de bueno o mejor que en el OnePlus 5T, personalmente, me he encontrado a menudo teniendo que colocar el dedo más de una vez, por no encontrar y fijar con tanta facilidad el lector como antaño. No es grave y supongo que depende del tamaño de la mano, pero prefería la elección redondeada de los modelos anteriores.

Pantalla y cámara, las cuentas pendientes de OnePlus

Y llegamos a la pantalla, una de las partes importantes del terminal, donde más cambios esperamos desde que el OnePlus 3, en 2016, abrazara la tecnología OLED. En el análisis del OnePlus 5T dije: “OnePlus no se puede permitir otra generación con un panel 1080p si quiere seguir comparándose con los mejores”. Pocos meses después, estamos ante otra generación de su terminal estrella, y la incógnita es ver qué ha cambiado. Las especificaciones, a priori, me dicen que mi petición no ha sido satisfecha. Veamos por qué.

La pantalla del OnePlus 6 ha crecido hasta las 6,28″, desde las 6,01″ del OnePlus 5T, y gracias a un aumento de resolución, logra mantener una densidad similar a la que la gama posee desde el OnePlus 3, 402 píxeles por pulgada. El problema es que hablamos de un panel OLED, y debido a su matriz PenTile, la cantidad de subpíxeles por píxel es menor, lo que produce una nitidez considerablemente inferior y algo de distorsión visible particularmente en texto y en iconos como los de la barra superior, por lo que esos 402 píxeles por pulgada, en la práctica, distan mucho de los que ofrecen terminales con pantalla LCD como el iPhone 8 Plus (401 píxeles por pulgada) o muchos gama media.

Es un problema de todas las pantallas OLED, pero que Samsung comenzó a solucionar en 2014 llevando el 2K o QHD a la pantalla del Galaxy Note 4, ganando mucha densidad y haciendo casi imperceptible sus problemas de nitidez. No conocemos los motivos que llevan a OnePlus a mantenerse fiel a OLEDs de 1080p, pero no es un problema único de ellos. Huawei también lo ha vivido en el Mate 10 Pro y en el aclamado P20 Pro. Sí sabemos que Samsung, el principal productor de paneles OLED para móviles del mundo, no tiene una producción que satisfaga toda la demanda, y menos en paneles QHD. La alternativa es acudir a LG, pero ya sabemos lo que pasa en esos casos: hay una lotería con los paneles y el resultado puede ser el de la nefasta pantalla del Google Pixel 2 XL.

En ese sentido, es mejor un panel OLED 1080p bueno que uno 2K malo, pero el debate no debería ser ese. Para mí, mientras no se pueda acceder a OLEDs de últimas generaciones, es mejor emplear pantallas LCD IPS 1080p de mucha calidad, que además son mucho más baratas y permiten dedicar más recursos a otras áreas del terminal. Esto puede sonar anticuado en la era de la fiebre por el OLED, pero debido a ser de una generación pasada, la pantalla del OnePlus 6 no cuenta con el brillo de las mejores LCD (iPhone 8 Plus), y se queda bastante lejos de lo que otros terminales pueden dar bajo el sol. El brillo automático funciona relativamente bien, aunque no es el más rápido ajustando al máximo cuando hay un cambio de luminosidad hacia arriba.

El OnePlus 6 también me ha dado la sensación de no conseguir acertar con el brillo en interiores, o lo ajusta muy alto para lo que la situación pide, o muy bajo y apenas se ve la pantalla, por lo que normalmente he ido ajustando manualmente. Los ángulos de visión extremos vuelven a recordar a los del efecto arcoiris que en Samsung no vemos en gama alta desde al menos el Galaxy S8, lo que indica que estamos ante un polarizador antiguo, presente este año en el Galaxy A8, pero no en terminales de gama alta como el iPhone X. Lo buena noticia para los que teman es que en ángulos de uso normales, la variación de color es correcta, y el panel no presenta problemas remotamente similares a los del Pixel 2 XL.

Estos ángulos de visión (Galaxy A8 a la izquierda; OnePlus a la derecha) y ese efecto arcoiris son propios de paneles de generaciones pasadas. Ni el iPhone X ni los Galaxy desde el S8 los presentan.

Lo que depende de OnePlus como compañía, la calibración, es exquisita. Dentro de los modos de color, el predeterminado (destinado a quien no le preocupa la precisión) me resulta exageradísimamente saturado, incluso más que el modo adaptativo del Galaxy A8, que va en línea del de sus hermanos mayores. Mis opciones, por tanto, pasan por elegir uno de los modos de color estadarizados, sRGB o DCI-P3. Prefiero el primero por sus tonos más naturales. La única pega ahí que el balance de blancos es algo cálido, pero eso solo significa que, como ya hizo en anteriores paneles, OnePlus se lo está tomando tan en serio con la precisión de color que no le importa que sus modos no sean tan atractivos para los usuarios, sólo quieren llamar a las cosas por su nombre y ajustarse a lo que un estándar de industria significa, cosa que ni Apple ni Samsung hacen del todo. Comparando el modo sRGB con la pantalla LCD mejor calibrada y aclamada en la industria, la del 8 Plus, te das cuenta de que el trabajo de los ingenieros de OnePlus es magnífico.

Respecto al tratamiento de los negros en películas, se observa que los tonos intermedios entre el negro y el gris se tratan bien, respetando esas zonas (no convirtiéndolas en negro) y mostrando toda la información, tal y como estaba planeada por los creadores de contenido. Eso, que debería ser lo normal, no lo es en muchas otras pantallas OLED, que pecan de lo que se conoce como “black crush“.

En conclusión, ¿se trata de una buena pantalla para un terminal que parte de 519€? Absolutamente. Las hay peores en ese rango, sobre todo en calibración, donde OnePlus se puede colgar muchas medallas. Los peros respecto a lo que podría haber sido vienen por la parte de la nitidez, por el brillo máximo y por ciertos artefactos de algunos vídeos. Todo ello solucionable por pantallas LCD más baratas y maduras, con el pero de que cuentan con peor contraste y negros. De cara a futuras generaciones, si quieren diferenciarse, estaría bien ver un panel con tasa de refresco a 120 Hz. Haría la experiencia incluso más fluida.

La presencia del jack de audio sigue siendo una de las señas de identidad de OnePlus, algo que incluso celebran, y probando con unos auriculares Sony MDR-1000X conectados por cable, la calidad de sonido es buena, pero sin llegar a la riqueza del sonido de un LG V30 o incluso G6, que aportan una claridad muy superior. El hecho de que Android Oreo cuente con muchos códecs de audio para el Bluetooth hace que al conectar esos mismos auriculares, el sistema detecte que puede usar LDAC, que permite un bitrate muy superior al resto de opciones. La parte del sonido vía auriculares no es muy relevante para la mayoría, pero sí lo es contar con un buen sonido de altavoz. Es más, al público le gusta contar con un buen sonido estéreo, algo que empieza a ser común en 2018.

Sin embargo, este OnePlus 6 no puede presumir más que de tener una potencia normalita tirando a alta. Hasta ahí, bien, pero el problema es que el sonido que logra emitir es enlatado y sin dinámica. Por su precio, se puede sacrificar potencia y el asunto del estéreo, pero no contar con mejores graves no hace demasiado agradables algunas escuchas.

La autonomía nos vuelve a dejar buenas sensaciones, alcanzando en la mayoría de jornadas las 6 horas de pantalla, siempre que el uso que se haya hecho del terminal no comprenda brillo muy alto, juegos, o coptura de muchas fotos o vídeo. Si muchas de esas acciones están presentes, puede ser normal acercarse o incluo bajar de las 5 horas. En general, las 3300 mAh del OnePlus 6 están a buen nivel, pero el 30% de eficiencia que ha ganado el Snapdragon 845 frente a su predecesor no se nota a la hora de lograr una mejor autonomía.

No estaría mal que OnePlus hubiera hecho crecer la batería para acercarse a rivales de la parte alta, pero también a los 4000 mAh de algunos Xiaomi en la media-baja. Los resultados en autonomía del Pixel 2 XL, con sólo 250 mAh más, y con algo menos de pantalla, aunque más resolución y un chip menos eficiente, siguen reinando en la gama alta. Lo que hace sobresalir al terminal en este aspecto es su carga rápida Dash Charge. Pese a no haber cambiado desde modelos anteriores, es impresionante ver cómo con tan sólo 20 minutos se consigue un 40% de carga.

La cámara es un área complicada en cualquier OnePlus, porque nunca ha estado a la altura de lo esperado en su generación, y como decíamos al comienzo, la propia compañía no ayudó con sus lemas de “flagship killer” y promesas de la mejor cámara. Dejando eso atrás, lo preocupante de terminales como el OnePlus 3, el 5 y el 5T es que, fácilmente, estaban dos o tres generaciones por detrás de la competencia. Lo pude comprobar personalmente y en muchas comparativas en medios y webs especializadas.

Dado que la compañía ya no presume de ser mejor que el resto sino de, simplemente tener una buena cámara, es desde el punto desde el que creo que hay que analizarla. Respecto a la anterior generación, pedíamos que llegara estabilización óptica, y ha vuelto, tras su breve periplo por el OnePlus 2 y el 3. Tenerlo siempre ayuda, pero es sólo una parte de la ecuación. La otra parte tampoco es mala, porque el sensor (IMX519) ha crecido hasta las 1/2.6″, lo que ayuda a llevar el tamaño del píxel hasta los 1,22 micrómetros.

Crece la nitidez y la luz obtenida, pero el hecho de que OnePlus se enroque en los 16 megapízeles, en lugar de bajar a 12, no parece una gran noticia: los exponentes en fotografía están, salvo Apple, por encima de 1,4 micrómetros, con sensores más grandes. Sin ir a sus precios, terminales como el Redmi Note 5 también cuentan con ese tamaño de píxel. La cuestión es que, como veremos, los 16 megapíxeles no aportan más nitidez, pero reducirlos con un mayor tamaño de píxel sí podría ayudar a captar más luz, ganar rango dinámico y generar menos ruido.

Pasando a los resultados en sí, tras haber hecho muchas fotografías y teniendo en cuenta la calidad que ofrecen gamas alta como el Huawei P20 o el iPhone 8 Plus, pienso que la cámara del OnePlus 6 es la primera de la que la firma china se puede sentir orgullosa. ¿Está ya al nivel de los mejores de su generación? No, globalmente sigue siendo peor, la aplicación de la cámara es más lenta cambiando entre modos, enfocando y disparando, etc.

El procesado, aunque ya no produce acuarelas tan pronunciadas, continúa suavizando en exceso el detalle fino cuando cae la luz, y prácticamente en cualquier situación aparecen líneas alrededor del borde de los objetos que denotan que el OnePlus 6 aplica un efecto excesivo de nitidez artificial. Es muy perceptible en cables, farolas y otras figuras que se encuentran en fondos lisos, como el cielo. También se exageran las texturas, y en general, se puede resumir como una pérdida de naturalidad. El balance de blancos tiende a presentar tonos más naturales que los del resto de terminales, y eso tiene una parte buena y otra mala. En primer lugar, el color puede ser más agradable para el usuario, pero en segundo, la toma podría presentar un color menos preciso que el que se está fotografiando en la realidad.

Sin embargo, OnePlus se ha acercado a terminales contemporáneos, algo que es mérito de la compañía y demérito de otras como Apple, que se ha estancado en calidad de imagen desde el 6s Plus. Fuera del dominio de los Pixel, Huawei y Samsung siguen sin procesar como nos gustaría, y modos aclamados como el de toma nocturna en el P20 Pro, a la vez que obtienen mucha luz, también producen una eliminación de nitidez enorme, con, a menudo, unas acuarelas preocupantes.

Todas las fotos a tamaño completo y sin edición, incluidas las del Huawei P20 y iPhone 8 Plus, pueden verse en este álbum.

En esta primera escena, el P20 no consigue enfocar ni sacar detalle. El OnePlus lo hace con dificultad, pero lo logra.

En esta escena en baja luz, el OnePlus (izquierda) obtiene una toma más nítida que el iPhone 8 Plus (derecha).

Un aspecto que no se publicita, pero que por cuya calidad debería omitirse de la interfaz de cámara, donde hay botón dedicado, es el zoom 2X. Tras el zoom óptico de 1,6 aumentos del OnePlus 5, la lente de mayor distancia focal dijo adiós, y el zoom que vemos ahora dista mucho de soluciones como las de Apple o Huawei. Los resultados, si se comparan con los de otros terminales que no cuentan con zoom óptico, dejan entrever que la compañía sólo está haciendo zoom digital y añadiendo nitidez. El resultado no es nada natural debido a unos artefactos propios de aumentos digitales de hace tiempo.

Zoom 2X en el OnePlus 6 (izquierda) vs. Zoom 2X en el iPhone 8 Plus (derecha).

El modo retrato está a buen nivel. Algunas veces suaviza de más bordes que reconoce bien, y tiende a restar saturación a colores que en realidad son mucho más vivos, pero es fácilmente evitable.

Experiencia de usuario: donde OnePlus supera al resto

El OnePlus llega con Oreo, pero ya dispone de acceso a la beta de Android P.

No me voy a alargar mucho en este punto, porque la experiencia es similar a la del OnePlus 5T en su momento, con el añadido de que ahora el motor es el Snapdragon 845. No he conocido terminal más rápido que este, ni siquiera el Google Pixel 2 XL. En fluidez de animaciones no es superior al terminal de Google, pero es algo casi imperceptible. En juegos como PUGB o Asphalt 8, el rendimiento es excepcional, y no se resiente tras mucho tiempo. El calentamiento es normal, aunque tras 10 minutos grabando vídeo en 4K, sí se puede decir que el cristal quemaba algo, frente a la tibieza del del iPhone 8 Plus en la misma prueba.

Se puede decir que Oxygen OS, la modificación que OnePlus hace sobre Android, dejando lo fundamental prácticamente intacto, no afecta nada al rendimiento de lo que Google ofrece en su versión libre, y como poco, lo mejora. El OnePlus 6, aunque a un precio ya superior, representa todo lo que fueron los Nexus 4 y 5 en experiencia, pero mejorado, pues la compañía aporta elementos como la configuración del deslizador de notificaciones, los gestos con la pantalla apagada o los nuevos gestos que sustituyen a la barra de navegación presente en Android desde 2011.

¿Mi opinión sobre ellos? Las ideas pueden estar bien, pero el estado actual no puede catalogarse de otra manera que “verde”. La idea de deslizar hacia arriba desde el centro, a lo iPhone, está bien, pero no así el hecho de que el botón atrás se haya sustituido por deslizar hacia arriba desde izquierda o derecha. Además, el gesto para mostrar las apps recientes es muy errático. Se trata de deslizar hacia arriba de forma prolongada, pero a menudo falla (o fallamos). Otro problema es que ya no existe la opción de volver a la app anterior (que desde Nougat se ejecuta con doble pulsación sobre el botón de multitarea o recientes). Mejor esperar a los gestos de Android P, que parecen algo más refinados.

Vía Hipertextual

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