Florence, una delicada historia interactiva de amor y vida

 

Conforme han pasado las décadas, el videojuegos se han sofisticado de muchas formas: visualmente, en narrativa, sistemas de juego, técnicamente, etc. Cada vez son más ambiciosos, grandes, largos y, a veces, complicados. Sin embargo, la sofisticación no necesariamente debe ir en esta dirección. De vez en cuando vemos juegos que la logran a través de la simpleza extrema, y uno de los mejores ejemplos recientes es Florence (Mountains, 2018, Android / iOS), descrito por sus creadores como “una historia interactiva acerca del amor y la vida”.

Florence es el más reciente proyecto del desarrollador australiano Ken Wong, que se dio a conocer como el diseñador de Monument Valley; después del gran éxito de este otro juego, Wong fundó en Melbourne un nuevo estudio bajo el nombre Mountains, con la idea de seguir diseñando juegos enfocados en su intereses, como la narrativa.

Al ser un juego para móviles, Florence es bastante sencillo de entender y jugar. No esconde que se trata de una mera experiencia narrativa, que nos pone en el papel de su protagonista, Florence Yeoh, una joven de 25 al a cuál veremos atravesar por el ciclo de enamoramiento y madurez de una relación.

Lo primero que notamos es el estilo de arte tan definido: trazos suaves y colores sólidos en tonalidades pastel. En gran parte es como si estuviéramos explorando una novela gráfica interactiva, con muchos espacios en blanco que dan énfasis a pocos objetos a la vez en cada escena.

La progresión en bastante sencilla, el jugador necesita resolver puzzles muy sencillos y seguir las señales del juego. Los puzzle pueden consistir en armar pequeños rompecabezas de diálogo, o alinear patrones y resolver operaciones muy fáciles; las indicaciones son, por ejemplo, tocar los puntos de la pantalla que se piden, agitar el smartphone en el que se juega. El propósito de esto es que el jugador no se detenga más de lo necesario y así continuar con el ritmo de la historia.

Florence es una chica creativa y sensible, que se enamora de Krish, un joven chelista que toca en las calles. La historia nos lleva por las distintas etapas del enamoramiento, desde las primeras impresiones hasta la vida de pareja, capturando de manera bella y sencilla los pequeños detalles de la cotidianeidad.

Una de las cosas que mejor funcionan en Florence es su diálogo, prácticamente inexistente. La historia se cuenta a través de sus hermosas ilustraciones, indicándonos de forma sencilla lo que sienten y atraviesan sus personajes. Aquí es donde reside la elegancia de Florence: todos sus elementos son en extremo sencillos, desde su historia lineal, el estilo de arte, las mecánicas y su breve duración. Aun con todo esto logra representar la complejidad del amor y las relaciones como pocos videojuegos lo hacen.

Éste es un juego bastante corto. Dura aproximadamente 30 minutos, divididos en 20 pequeños capítulos que van progresando de forma ligera. Aunque se trata de una experiencia breve, Florence es algo que incluso por curiosidad nadie debería dejar pasar. Su precio es de apenas 3 dólares, o aproximadamente 60 pesos mexicanos, y no tiene grandes demandas técnicas, por lo que puede correr en casi cualquier dispositivo móvil sin problema.

 

Vía Forbes

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