Desde que se estrenó la primera temporada de ’13 Reasons Why’ la serie ha dado mucho de qué hablar. Por un lado se le critica de ser una apología del suicidio o por abordar este tema de forma romántica; por el otro se le acusa de tratar de forma superficial temas complejos como el bullying y el abuso sexual. A pesar de lo anterior —o debido a esto— este título Original de Netflix recientemente ha estrenado una segunda temporada en la plataforma.

Esta nueva entrega del show, basado en la novela homónima de Jay Asher, ha levantado críticas por la misma vía que la temporada enterior. ¿Es así, es cierto que ’13 Reasons Why’ echa mano de temas controversiales de forma irresponsable y que, incluso, los aborda de forma superficial? La respuesta va más allá de un sí o no pero también podríamos responder a este cuestionamiento con un «sí» y no nos equivocaríamos. Sin embargo, lo más grave de ’13 Reasons Why’ no radica en esto sino en su confección problemática y deficiente.

Para empezar, desde la primera temporada, y en esta segunda sucede lo mismo, el ritmo es absurdamente lento. Lo que tiene qué decirnos en cada episodio —y lo que se atreve pues además es poco profunda— es muy poco en realidad. Por otro lado la tensión parte de un punto inverosímil en ambas temporadas. En la primera con la necedad de Clay (Dylan Minnette) de no escuchar el contenido de las cintas y después actuar en consecuencia. A pesar de que este personaje repite varias veces que es “muy doloroso escuchar a Hannah” esto no basta para justificar que día tras día, y a pesar de los resultados, él insista en escuchar las cintas a cuenta gotas.

En la segunda temporada ya conocemos el contenido de las cintas así que la narración cambia de Hannah a los involucrados en la historia. Esto le da un aire fresco a la serie, conocer más de cada uno de los personajes es interesante y, a su vez, podemos saber más de quien era Hannah y muchos detalles de esta chica desde el punto de vista de otros, después de todo hasta ahora sólo conocimos a esta artormentada chica por medio de sus cintas y de su propia narración.

Tal como se puede ver en los tráilers (porque esta reseña es sin spoilers) los chicos de Liberty High School continúan en su propia lucha, enfrentando no sólo la muerte de Hannah, las consecuencias de las cintas y los propios dramas personales. Además, Clay comienza a recibir unas misteriosas polaroids que dan pie a conocer más sobre lo que le ocurrió a Hannah y a otras chicas de la escuela.

Durante la segunda temporada también podemos ver el drama de los padres de Hannah y cómo buscan que “se haga justicia” a través de un juicio contra la escuela. Los padres alegan que la institución solapó y minimizó lo que le sucedía a Hannah y que no se le atendió cuando ella pidió ayuda. Para el juicio varios personajes tienen que testificar y es aquí donde surgen más detalles de la vida de Hannah y muchas cosas que ella no dijo en las cintas.

Aunque el juicio es una escusa perfecta para que cada personaje comparezca ante los demás y ante nosotros como espectadores este recurso no se justifica en la trama. Aún si pasamos de esto nos tropezaremos con muchas otras obviedades y detalles que no se justifican. Uno de los más chocantes es lo que sucede específicamente con Clay y una especie de “fantasma” de Hannah con quien habla, este recurso es tan cansino como inverosímil, no por lo del fantasma, claro, sino porque a veces se muestra como una catarsis del duelo de Clay y por el otro se muestra como un espíritu que le da respuestas y lo guía (?).

Algunos aciertos, los mismos problemas

A pesar de lo anterior el show tiene varios aciertos y se atreve —en contadas ocasiones— a tocar temas delicados con inteligencia, a hacer profundas reflexiones y desarrollar el duelo y procesos de los personajes, incluso a hacer notar la problemática de las mujeres que denuncian abusos y la revictimización de las personas que se atreven a denunciar cualquier clase de abusos contra ellos.

En la segunda temporada ’13 Reasons Why’ se repiten varias problemáticas de la primera como la anulación de los personajes adultos, poniéndolos como un trasfondo molesto e inevitable. ¿Será porque se trata de un drama de corte adolescente o solo es porque la historia se desarrolla una sociedad distinta a la nuestra? Quizá un poco de ambos pero también por un hueco que no se intenta llenar. En resumen, se desperdicia la importancia y profundidad que estos personajes podrían aportar.

Una de los detalles más desesperante es que los personajes jóvenes sufren y son golpeados —varios y en muchas ocasiones— y los adultos jamás se fijan o se dan cuenta. ¿Es una crítica a los adultos?, no, no es, en realidad se usa este recurso a conveniencia y de forma arbitraria. Otro problema es la lentitud de la historia y un hilo que se va construyendo a todas vistas para una posible tercera temporada. Esto se intuye desde el principio pero se resuelve de forma pueril y, otra vez, inverosímil en el último episodio. Esta serie creada por Brian Yorkey aún con sus aciertos no logra ser la serie que dice, quiere y dicen que es. Es un título sobrevalorado que basa su éxito en el escándalo y lo controversial de los temas que aborda pero en los que no logra profundizar.

La segunda temporada de ’13 Reasons Why’ está disponible para todos los suscriptores de Netflix. Cuenta con 13 episodios , los mismos que la primera entrega.