La caída en desgracia de Elizabeth Holmes, directora general de Theranos, se consuma. La joven emprendedora, que fue comparada en su día como el próximo Steve Jobs, ha sido oficialmente acusada de fraude por parte de la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés). Comienza así a vislumbrarse el final de la polémica que ensombreció a una compañía elogiada como proyecto innovador en su día, que aseguraba haber desarrollado análisis de sangre con una única gota, una auténtica revolución en el diagnóstico médico. Pero su aventura empresarial ha sido tachada de timo.

Según informa Axios, la SEC ha acusado a Elizabeth Holmes, Theranos y al antiguo presidente Ramesh “Sunny” Balwani de “fraude masivo”. Los dos ejecutivos y la compañía levantaron más de 700 millones de dólares entre 2013 y 2015 mientras aseguraban que habían desarrollado una plataforma de diagnóstico portátil capaz de realizar múltiples exámenes de laboratorio a partir de una pequeña muestra de sangre. Fortune llegó a valorar a Theranos en más de 9.000 mil millones de dólares.

“Engañaron a los inversores realizando afirmaciones falsas o erróneas en los medios de comunicación, organizando demostraciones tecnológicas engañosas o exagerando el alcance de las relaciones de Theranos con colaboradores comerciales y entidades gubernamentales”, sostiene la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos en su informe. Según las afirmaciones de la empresa, el sistema de diagnóstico de Theranos “era más rápido, económico y preciso” que las plataformas de detección disponibles en la actualidad.

Tanto Elizabeth Holmes como Theranos, una vez conocida la acusación de la SEC, han acordado resolver los cargos a través de un acuerdo con la agencia norteamericana. Según Bloomberg, la emprendedora ha decidido pagar la multa de 500.000 dólares, además de dejar de mantener el control de la compañía y reducir su posición en el capital de Theranos, entregando 19 millones de acciones. “Su historia es una importante lección para Silicon Valley”, ha dicho Jina Choi, directora de la SEC, en declaraciones recogidas por The Washington Post.

Elizabeth Holmes fue descrita durante años como “la gran esperanza” del sector de la biotecnología. Comparada con Jobs por su historia personal —Holmes abandonó su exitosa carrera académica en Stanford a los diecinueve años—, la emprendedora impulsó una compañía en 2003 para ser valorada tiempo después como “la mil millonaria hecha a sí misma más joven de todo el mundo”, según Forbes.

Pero las promesas vacías, que encontraron un gran eco mediático a partir de 2014, se rompieron después de que un especialista de la Universidad de Stanford escribiera en la revista JAMA un duro editorial poniendo en duda sus contribuciones. Fue el principio del fin. Posteriormente, The Washington Post publicó un reportaje donde desvelaba los problemas que rodeaban a la empresa. Unas sospechas que han terminado en una investigación oficial con una acusación de fraude en toda regla.