Los reyes del lavado: el fisco y los bancos holandeses.

 

 

Cuando pensamos en el narcotráfico y lavado de dinero pensamos inmediatamente en Colombia, México y el Caribe. Las series de Netflix y la cultura popular de los medios de comunicación no han hecho más que afianzar este estereotipo. Como si la producción, tráfico y consumo de drogas ilegales involucrara sólo a Latinoamérica y el Caribe. Esta percepción no es accidental, es de hecho una construcción política.

Los antropólogos sudafricanos John y Jean Comaroff discuten que las políticas e ideología del neoliberalismo han hecho del “sur” un lugar de caos, ilegalidad, desorden y violencia. El sur, es decir, las anteriores colonias de los imperios europeos, es visto en el siglo XXI como la jungla de la civilización, la cuna del crimen, donde las instituciones son corruptas y no funcionan, donde el único valor es el dinero y la impunidad permite que se haga de todo.

De frente al sur caótico y bárbaro, en el “norte” se encuentran las democracias consolidadas, con economías fuertes, instituciones sólidas y baja corrupción. Donde los derechos son respetados y la ley se cumple. En la política internacional, es un lugar común decir que el norte se ha perfilado como la autoridad moral de la humanidad, definiendo las leyes internacionales y los modelos de gobierno del mundo. Pero este discurso es simplista y hasta cierto punto falso. El lavado de dinero, en particular del narcotráfico, es un crimen global que nos permite observar cómo la ilegalidad y el crimen se construyen en ambos polos del mundo.

¿Es el crimen del sur?

En febrero 2017 un grupo de ciudadanos holandeses y mexicanos bajo el colectivo SMX Collective presentaron una denuncia ante el ministerio público en Amsterdam solicitando que se hiciera una investigación sobre el banco Rabobank. Con base en reportes periodísticos y otras fuentes, el grupo denunció al banco por operaciones sospechosas al menos en su sucursal de Calexico, California, Estados Unidos.

Rabobank es un banco holandés fundado por una cooperativa de granjeros que en los Países Bajos se presenta como la autoridad moral en el mundo bancario. Sin embargo, el banco no respondió a las denuncias que lo responsabilizan de lavado de dinero de los narcotraficantes mexicanos, y de manera indirecta por el costo humano y la violencia que ha desatado el tráfico de drogas en México.

La noticia apareció un par de días en los medios, para luego desaparecer y no volverse a hablar al respecto. El banco es muy prestigioso en los Países Bajos, y al parecer eso ayudó al público holandés para olvidarse de la denuncia. Como si a las autoridades holandesas no les interesara investigar el caso.

Ahora no

Un buen amigo mío trabajaba en un banco muy grande en México, de la misma empresa que también tiene cadenas de televisión. Trabajaba en la oficina de prevención de lavado de dinero, y su tarea era analizar los movimientos de las sucursales bancarias. Al seguir los movimientos de las cuentas, pronto se daría cuenta de que en estados como Michoacán se realizaban al mismo tiempo millonarios depósitos en diferentes sucursales por el mismo monto, y con billetes de la misma denominación. Por ejemplo, en 10 bancos de Michoacán se hicieron al mismo tiempo depósitos de un millón de pesos cada uno en billetes de 200 pesos. A todas luces, las transacciones son sospechosas y pudieron haber sido hechas por el crimen organizado. Mi amigo avisaba a sus jefes inmediatos sobre las transacciones, pero los directivos del banco hacían caso omiso de los reportes. Luego de múltiples reportes durante un par de años que nadie atendió, mi amigo acabó renunciando al banco.

Algo similar pasa también en Europa. Por su solidez financiera, marco legal e infraestructura, Londres y Amsterdam se han convertido en paraísos fiscales, donde las grandes corporaciones evaden cientos de millones de dólares en impuestos. Desde la década de 1970, los Países Bajos exentan a las grandes corporaciones internacionales del pago de impuestos a cambio de que estas se registren en el país.

El fenómeno de las “brievenbusfirma’s” (empresas de apartado postal) ha atraído a múltiples corporaciones para tener su domicilio fiscal en los Países Bajos. Grandes compañías como Starbucks, Tommy Hilfiger, pero también europeas como Ferrari, Ikea, se han mudado a los Países Bajos, haciendo de Amsterdam un paraíso mundial para la evasión fiscal y el lavado de dinero en la Union Europea. De momento, estas corporaciones con beneficios fiscales representan unos 4 billones de euros de la economía holandesa.

Pero en los paraísos fiscales se lava mucho dinero. De hecho en 2014 la Europol reportó al gobierno holandés 277.000 movimientos sospechosos en bancos holandeses. Sin embargo, el fisco holandés no hizo mucho con los boletines, como pasó también con la denuncia del Rabobank, ya que investigó sólo uno de cada diez reportes, y únicamente el uno por ciento terminó en un proceso judicial por fraude o lavado de dinero. Es decir, en delitos de evasión fiscal y lavado de dinero la impunidad financiera es generalizada en los Países Bajos. Pero nadie habla de ello.

Ahora sí

Fue el Ministerio Público de los Estados Unidos quien investigó a la sucursal bancaria de Rabobank en Caléxico para darse cuenta de que pasaron cosas inexplicables. Tanto en Calexico como en todas las sucursales de Rabobank en California. El banco se negó a colaborar con las autoridades y escondió tantos datos como fue posible.

Según la investigación del ministerio que se publicó la semana pasada, la sucursal de Rabobank en Calexico recibió más de 300 millones de dólares en transacciones sospechosas. Algunos clientes venían desde Mexicali con transportes blindados, o llevando ellos mismos hasta un millón de dólares en sus cajuelas. Otro cliente hizo un depósito por 350 mil dólares que llevaba en una mochila. Luego, los millones que eran depositados en Mexicali se diseminaban por medio de transferencias electrónicas para hacer imposible su rastreo entre las diferentes sucursales del banco en toda California.

La corrupción y colaboración evidente entre sucursales permite entender que el lavado de dinero en Rabobank es organizado al más alto nivel, donde no solo participó el personal de las sucursales sino también directivos que con su negligencia permitieron los depósitos y transferencias. Nadie vio nada.

Lavando todo el dinero del mundo

Amsterdam es una capital internacional para el lavado de dinero, y se lavará aún más dinero en el futuro luego del Brexit. La ciudad se postula como candidata para atraer la infraestructura financiera que ahora existe en Londres, y que tiene que mudarse una vez que el Reino Unido haya abandonado la Union Europea.

Buena noticia para los bienes y raíces y el “sector de lujo”. La periodista mexicana Alejandra Xanic ha realizado extensas investigaciones para New York Times donde demuestra que el segmento más alto del negocio de bienes y raíces en Manhattan está financiado por el lavado de dinero internacional. Algo así como en los Países Bajos, donde el fisco no ve lo que la Europol le está mostrando. Mientras en México contamos los muertos, en los Países Bajos los centavos.

José Carlos G. Aguiar

Doctor en ciencias sociales. Antropólogo mexicano especializado en estudios urbanos, ilegalidad, legitimidad política, seguridad, propiedad intelectual, economías callejeras y la Santa Muerte. Profesor e investigador de la Universidad de Leiden, Países Bajos. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, CONACyT. Cumbianchero por convicción, ciclista antes de la era hipster, y fotógrafo por amor a la estética callejera.

 

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.

Vía Aristegui Noticias

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