Hace unos días, Trump daba la orden de eliminar el programa DACA, un plan migratorio enfocado a otorgar un futuro académico y laboral a los inmigrantes sin papeles que llegaron siendo menores de edad al país norteamericano. De ahí su apodo de dreamers o soñadores. En total, unos 800.000 jóvenes que se han visto afectados directamente por la revocación de este plan.

El mundo de las compañías tecnológicas se ha revuelto ante la decisión de Donald Trump de eliminar uno de los últimos vestigios de la política de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos. CEOs de tecnológicas como Apple, Microsoft, Amazon, Google o Facebook no han tardado en comunicar su negación ante esta decisión que pone la guinda a una política anti-inmigratoria altamente agresiva. Tanto fue así que no dudaron en firmar un comunicado colectivo ante lo que ellos llaman “la destrucción del futuro laboral del país”.

Una vez eliminado el plan y visto el revuelo que ha creado su polémica decisión entre todos los jóvenes que ahora no tienen claro su futuro en el país, el Presidente Donald Trump ha respondido para intentar los ánimos:

En un escueto tuit, forma en la que acostumbra Trump a comunicar algunas de sus decisiones más importantes, confirma que los ‘dreamers’ no deben preocuparse, al menos por ahora. De esta manera quiere evitar las protestas y movilizaciones a favor del DACA en las calles de Washington El programa estará vigente durante seis meses más, lo que los plazos establecen. ¿Después? Una vez pasado este tiempo, el actual presidente no explica qué pasará con estos 800.000 jóvenes; simplemente espera a que el Congreso elabore una nueva legislación que regule los derechos de los menores sin papeles.

Una forma muy curiosa de tranquilizar a sus votantes y a los que no lo son también. La decisión de eliminar el programa DACA ha supuesto entrar en aguas pantanosas para el Presidente Trump. Por una parte, es una decisión que se encuentra en la línea dura anti-inmigratoria de los republicanos. Sin embargo, según las estadísticas, gran parte de los ciudadanos estadounidenses apoyan este programa por el hecho de tratarse de menores de edad.