Renace el optimismo en la Europa, impulsado por Macron y Merkel

Bruselas.-

Apoyada en un eje franco-alemán con ímpetu renovado, la Unión Europea (UE) se mostró hoy optimista, unida y dispuesta a reformarse, aunque para ello necesite cambiar sus tratados una vez más, al concluir una cumbre de jefes de Estado y de gobierno en Bruselas.

Un año después de la decisión de Reino Unido de abandonar la mancomunidad, la cita ha “mostrado un espíritu de confianza renovada”, en palabras de la canciller federal de Alemania, Angela Merkel.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, destacó que el sentimiento antieuropeo ha dejado de ganar fuerza, como quedó evidente en las recientes elecciones en Reino Unido, Francia, Holanda, Austria y Bulgaria.

El balance hecho por el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, da cuenta de una retomada generalizada del crecimiento, la disminución del desempleo y un nivel de empleo histórico, con 232 millones de europeos empleados.

Y el hecho de no haber abordado la situación de Grecia en la cumbre ha sido alabado por todos con una señal de que las cosas van por el buen camino en la UE.

La estrella de la reunión de dos días fue el nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien se estrenó en el ejercicio con una serie de propuestas para construir “una Europa que defiende” tanto a sus ciudadanos como a sus empresas.

La UE, a su juicio, debe reformar su política de asilo, su gestión de fronteras y sus reglas comerciales, sin dejar de ser solidaria con los refugiados o abierta a los intercambios globales.

Un eventual cambio en los tratados europeos, que podría ser necesario para permitir la aplicación de determinadas propuestas, “no es una finalidad, pero tampoco es un tabú”, afirmó el presidente.

La posición fue compartida por Merkel, quien participó con Macron de la primera rueda de prensa conjunta del eje franco-alemán en los últimos cinco años, escenificando la renovada unión de las dos locomotoras europeas.

“Queremos transformar la UE para que responda a las exigencias de la mundialización, de manera que prometa prosperidad a los ciudadanos, empleo, protección contra las amenazas interior y exterior”, resumió la canciller federal.

“Cuando Alemania y Francia hablan de la misma voz, Europa puede avanzar. No es una condición suficiente, pero es una condición necesaria. Es más que un símbolo: es una ética de trabajo”, incidió Macron.

La nueva pareja, inmediatamente apodada de M&M”s o Mercron, anunció que trabajará junta para proponer soluciones a los temas de relevancia internacional.

Con el apoyo de Merkel, Macron logró incluir en las conclusiones de la cumbre la idea de someter al escrutinio de la Comisión Europea (CE) las inversiones de terceros países en sectores considerados sensibles.

Los Veintiocho también se comprometieron a analizar cómo aumentar la reciprocidad con otros países en materia de inversión y contratación pública y modernizar sus instrumentos de defensa comercial, como había pedido el mandatario francés.

Macron argumentó que “el libre comercio no debe suponer ingenuidad de parte de Europa” y que “la justa competencia es preferible a la ley de la jungla”.

“Acredito que el comercio debe ser libre, pero tiene que ser justo en la misma medida”, coincidió Juncker en una rueda de prensa paralela, al anunciar la decisión.

Macron también lanzó críticas directas a la “falta de solidaridad” de los Veintiocho en las crisis migratoria, económica, y social que afectaron a unos países más que a otros.

“No podemos estar satisfechos con los desequilibrios y disfunciones actuales de la UE o de la zona del euro, que hacen con que algunos vivan en la dificultad, que tengan crisis o un aumento del populismo. Debemos aportar una respuesta concreta a eso”, defendió.

En materia de migración, los Veintiocho acordaron reforzar su cooperación con los países de origen y tránsito y acelerar su apoyo material y la formación de la guardia costera de Libia, principal país de donde parten los clandestinos con dirección a la UE.

Asimismo estudiarán la posibilidad de utilizar su política de visados para presionar a los países de origen a aplicar los acuerdos de readmisión de inmigrantes clandestinos.

 

Vía El Arsenal

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