incendio, recalificación y manipulación informativa

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Sábado, 21:20h. El teléfono de emergencias se descuelga. Al otro lado del dispositivo una persona avisa de un incendio cerca de la pista forestal de la Peña del Moguer, cerca de Huelva. La zona es paraje rodeado de invernaderos y campos de fresas. Ahora arde. Mañana del domingo. El fuego ha obligado a desalojar a más de 2.000 personas. Tres son los focos activos y se dirige, inclemente, hacia el corazón del Parque Natural de Doñana. Los técnicos no tienen más remedio que tomar medidas para poner a salvo a los linces del centro de recuperación. El incendio sigue avanzando. Lunes, media mañana, el incendio sigue activo, aunque se han perimetrado dos de sus focos. Los daños ya son incalculables. El incendio, según sabemos, fue presuntamente intencionado y las redes sociales no han tardado en apuntar con su dedo acusador a diversos culpables. Entre ellos a la empresa energética Gas Fenosa, según dicen los rumores, la cual tenía intenciones de construir un gasoducto en los terrenos del parque.

Doñana ha ardido

A estas horas, el Dispositivo para la Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Andalucía, conocido como Plan Infoca, anunciaba que el incendio está siendo controlado con efectividad. Los bomberos llevan trabajando todo el fin de semana acotando los tres focos activos. Aunque todavía no se ha acabado esta triste historia, parece que el fin del incendio en el Parque Natural de Doñana está más cerca. El fuego, que todavía sigue activo, ha consumido ha acabado con varias decenas de kilómetros de parque natural y parque nacional (el de Doñana), además de huertos e invernaderos. Se han desalojado varias zonas habitadas y el centro de recuperación del Lince Ibérico del Acebuche. Con esto se ha obligado a trasladar a nueve linces ibéricos con sus cinco crías. Otros trece han sido liberados para que escapen de las llamas en caso necesario. Si ardiera el centro, las pérdidas serían de un valor incalculable. A estas alturas, es el viento el que decidirá si el incendio sigue devorando el parque o no. Pero, ¿quién fue el que decidió comenzarlo?

¿Fue un incendio provocado?

Según las declaraciones oficiales de José Fiscal, como portavoz de la Junta de Andalucía, el incendio podría haber sido causado intencionadamente. ¿Con qué motivo? Aquí es donde no ha tardado en saltar la polémica. Desde el pasado año, se han venido levantado duras críticas hacia el proyecto de Gas Natural Fenosa de construir unos almacenes de Gas en las inmediaciones del Parque Nacional. Greenpeace ya denunció en su momento las implicaciones negativas de este proyecto, exigiendo a la Junta de Andalucía la paralización del mismo apelando al “principio de precaución”. No ha sido nada complicado que el incendio y su presunta autoría se relacionen con la intención de la empresa de construir un gasoducto en una zona colindante.

Esto supondría la recalificación del terreno que ha ardido en el parque nacional de Doñana. Pero antes de seguir con este asunto, recordemos que los focos se iniciaron en la Peña del Moguer, y no en el parque. El viento ha sido el causante de la extensión tan rápida, que causó la quema de los pinos en un “incendio de copa”. Por el momento desconocemos por completo la supuesta autoría, el móvil o las formas en las que se inició el fuego, por lo que cabe esperar un poco hasta llegar a conclusiones concretas. Sin embargo, ¿sería posible un acto criminal de semejantes proporciones? ¿Podría tener éxito?

Desgranando la Ley de Montes

Para poder entender mejor de qué forma está protegido el suelo y qué consecuencias podría tener el incendio, Hipertextual se ha puesto en contacto con David de la Bodega Zugasti, Responsable del programa de Acción Legal y Justicia Ambiental de SEO/BirdLife, quienes llevan trabajando en Doñana casi desde su fundación. Es, además, coordinador en la European Network against Environmental Crime, dedicada a perseguir los crímenes contra el medio ambiente. “Un monte forestal quemado ha de estar destinado a su reforestación y recuperación; y en el plazo de treinta años no debe hacerse ningún cambio de uso”. Con estas palabras, David nos comenta el objetivo que tiene la Ley 21/2015, de 20 de julio que modifica a la previa Ley 43/2003, de 21 de noviembre, también conocida como Ley de Montes. En su artículo 50 se especifica que el ” El cambio de uso forestal al menos durante 30 años“. Pero desde su modificación en 2015, esta ley ha levantado algunas ampollas más que justificadas: “[esta modificación] establece a una decisión política la capacidad de destinar ese suelo a otros usos”.

“Asimismo, con carácter excepcional las comunidades autónomas podrán acordar el cambio de uso forestal cuando concurran razones imperiosas de interés público de primer orden que deberán ser apreciadas mediante ley, siempre que se adopten las medidas compensatorias necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente a la quemada. Tales medidas compensatorias deberán identificarse con anterioridad al cambio de uso en la propia ley junto con la procedencia del cambio de uso”.

Efectivamente, tal y como comenta el experto, existe la posibilidad de recalificar el terreno que ha ardido para dotarlo de otro uso civil, por ejemplo. ¿Eso incluiría la construcción de un gasoducto o instalaciones relacionadas con la actividad de Gas Fenosa? “Todavía están las investigaciones en curso y lanzarse a decir si el incendio ha sido intencionado o que la motivación ha sido el cambio de uso del suelo es muy aventurado en estos momentos“, explica David tras preguntarle por el rumor que incendia las redes. Todavía hacen falta días de investigación para saber más sobre la supuesta motivación, nos comenta. “¿Es posible que haya un cambio del suelo según la actual Ley de Montes? La respuesta es sí. La gran diferencia que introdujo la actual Ley, la Ley 21/2015, de 20 de julio, consiste en que, a pesar de que sigue prohibiendo el uso del suelo forestal, al menos durante treinta años y por parte de cualquier actividad incompatible con la regeneración de la cubierta vegetal cuando hay un incendio, establece una serie de excepciones que permiten el cambio del uso”.

Dichas excepciones, comenta David, permitirían aprobar el cambio cuando existiesen razones de interés público. “Es fácil argumentar para que una Comunidad Autónoma o el Estado puedan decir que una instalación gasística es de interés público”. Esto provocaría que la zona forestal quemada permitiese la recalificación del terreno si así lo desea la Comunidad. No obstante, existe otra traba al respecto: la Ley de Parques Nacionales explica que el suelo objeto de la declaración de un parque nacional, como Doñana) no podrá ser susceptible de urbanización ni edificación. “Existe un principio general que dice que Ley posterior deroga a Ley anterior”, comenta David, “por lo que podría haber un conflicto de leyes, pero al ser la de 2015 la última aprobada, sería de aplicación en este tipo de excepciones”.

Entonces, ¿hay un interés detrás del incendio?

“La modificación de la Ley de Montes aprobada en 2015 abría la puerta al cambio de uso forestal del suelo tras un incendio, siempre que concurrieran razones imperiosas de interés público de primer orden. Los ecologistas dieron la voz de alarma por la posibilidad de que se recalificaran suelos quemados sin que hubieran motivos excepcionales, sin embargo, según datos de la Fundación Civio, sólo el 0,15% de los incendios ocurridos entre 2001 y 2013 se provocó para obtener una modificación en el uso del suelo”

Como bien explicaba el experto durante la entrevista, esto es prácticamente imposible de determinar. Al menos por el momento. “No creo que sea fácil determinar la autoría o si ha habido un interés empresarial detrás del incendio. Muchas veces la autoría de los delitos de incendio son muy complejos de determinar. En general, todos los delitos que se provocan en el medio natural son muy difíciles de probar ya que se producen en la inmensidad y soledad del campo”. En caso de que se encontrara al autor, este se enfrenta a seis años de prisión más la responsabilidad civil asociada a toda la pérdida material. Si hubiese algún fallecimiento, la condena sería mayor debido a un homicidio involuntario. Pero ¿cambiaría esto la posibilidad de que se recalificase el terreno? En principio no.

Al final, la decisión final la tendría la Comunidad Autónoma. Según José Fiscal, Consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, no existe intención alguna de recalificar “ni un solo metro cuadrado que haya ardido”. “La excepción [del Artículo 50 de la Ley de Montes] no se convierte en una obligación”, comenta David de la Bodega. “Depende de la Comunidad Autónoma el decir que dichos terreno jamás se van a recalificar y que no se recalifiquen. La Ley lo ampara, pero no obliga a hacerlo”. Como vemos, al final, todo depende del interés político. Desde luego existe la posibilidad real de que Doñana se vea herida por la construcción de un gasoducto. ¿Pero debemos acusarla por el incendio? Eso es mucho más complejo de decidir y, probablemente, el incendio sea fruto de algún desalmado con otro tipo de intereses. Eso sí, el resultado de este terrible acto dependerá únicamente de una decisión política.

Vía Hipertextual

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